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Cada vez más empresas recurren a herramientas tecnológicas para monitorizar a la plantilla

La transformación digital obliga a las empresas a cambiar muchas de sus prácticas.

El objetivo principal es aumentar la productividad. 

Sin embargo, ya en 1987, el premio Nobel de economía Robert Solow dijo que “se pueden ver ordenadores en todas partes, excepto en las estadísticas sobre productividad”. En este sentido, la Industria 4.0 todavía no ha respetado sus promesas, pero sí han aumentado mucho las posibilidades para las empresas de controlar a sus trabajadores.

En España, el 6 de diciembre de 2018, entró en vigor la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales (LOPD) con la que se aclararon varios aspectos dejados abiertos por el anterior Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), entrado en vigor en mayo del mismo año en toda la Unión Europea.

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La productividad, decíamos, es la tierra prometida de todas las empresas. Un estudio relativo a los Estados Unidos ha llegado a la conclusión de que dedicamos hasta un 45% de nuestro tiempo a tareas que no son exclusivas del trabajo. Por eso, a menudo, la tentación de las empresas es poder monitorear cada movimiento de sus trabajadores. Para saber si van al baño con demasiada frecuencia, a la máquina del café , si fuman mucho,  si pierden tiempo en Facebook, en chat o enviando correos electrónicos a sus amigos.

Existen varios programas diseñados para monitorear e informar a los empleados sobre la productividad efectiva en el lugar de trabajo:

  • Desde dónde ficha el trabajador. Eso lo puede hacer Track People. Es una aplicación para el registro del horario de la jornada laboral. Los empleados pueden registrar la hora de entrada, de salida y de pausas. En este caso va de la mano de la última ley de registro horario de España de marzo de 2019. Lo que puede vigilar esta herramienta es si el trabajador ha fichado fuera del centro de trabajo (y, en ese caso, si está lejos o cerca del lugar) o se notifica al administrador cuándo un empleado ficha fuera de su jornada laboral. Incluso se puede configurar la prohibición de que un trabajador haga horas extra.
  • Qué hace el trabajador todas las horas que está delante de su PC. Aquí entre en juego Hubstaff. Se integra con más de 30 aplicaciones, que incluyen a Basecamp, Asana, GitHub y PayPal. Por ejemplo Asana cuenta que esta app puede dar seguimiento al tiempo dedicado a las tareas en esta web con capturas de pantalla y niveles de actividad. Además, con la extensión de Hubstaff para Chrome, da seguimiento al tiempo de cualquier tarea sin tener que abandonar Asana. Es una empresa de Estados Unidos pero en Internet se puede encontrar opiniones también desde España, aunque no tiene web oficial aquí. La firma explica que el objetivo es conseguir que las empresas trabajen de manera eficiente. Puede observar cómo se realiza el trabajo en tiempo real, hacer un seguimiento de la ubicación con GPS. Promete gestión de control de horas, el número de las horas que son facturables y las que no (puede saber las horas que un trabajador está en movimiento o está sin conexión).
  • Impedir el acceso a ciertas webs. Fortinet cuenta con una plataforma que además de permitir la conexión vía VPN o tener filtros de seguridad para el equipo, también permite a la empresa capar el acceso a ciertas páginas web o monitorizar las direcciones a las que accede cada empleado. El objetivo, según la firma, es prevenir fugas de información o usos indebidos del equipo de trabajo durante el horario laboral.
  • Cómo se gastan las horas de trabajo. Safetica Behaviour Analysis da al empleador una visión general de cómo se gasta el tiempo de trabajo. Puede ver si sus empleados están usando los programas de oficina asignados o si están navegando por la web o visitando redes sociales. Safetica proporciona estadísticas precisas sobre los individuos y los departamentos, y si algo sospechoso está sucediendo, se le notifica inmediatamente "para cortar de raíz la ineficiencia", de acuerdo con las palabras de los creadores de esta herramienta.
  • Qué tareas son productivas y cuáles no. DeskTime permite a los empleadores ver qué sitios web, programas y aplicaciones usan sus empleados mientras hacen teletrabajo desde casa, y estas tareas pueden clasficarse como productivas o improductivas. A través de este monitoreo del uso de Internet, se puede ver cómo los empleados pasan sus días, "así como la productividad promedio de cada persona", concretan los creadores de esta herramienta. También se puede saber en qué tareas está trabajando su equipo cuando usa programas específicos, como Excel, Word o Photoshop.

¿Es legal utilizar estas herramientas por parte de una empresa?

Todo trabajador, independientemente del tipo de contrato, tiene derecho al respeto de su vida privada, su libertad y su dignidad. En primer lugar, debe estar adecuadamente informado de una manera clara, sencilla y completa, sobre los métodos de procesamiento de sus datos personales.

Hay principios fundamentales básicos que recoge la Constitución Española como la intimidad y el secreto de las comunicaciones. Al mismo tiempo, al hablar del Estatuto de los Empresarios que el artículo 20.3 y 38 del Estatuto de los Trabajadores (ET), dicta que "El empresario podrá adoptar las medidas que estime más oportunas de vigilancia y control para verificar el cumplimiento por el trabajador de sus obligaciones y deberes laborales”. Esto incluye el uso de dispositivos tecnológicos para medir la productividad. No obstante, la ley fija un límite a esta monitorización: que no se invada la intimidad del trabajador.

Por su parte, si la empresa provee el ordenador al empleado, solo estaría obligada a informarle en detalle de lo que hace el software elegido por la compañia para la monitorización.

En septiembre se lanzó la Ley del Teletrabajo en España. El texto explica que la empresa podrá "adoptar las medidas que estime más oportunas de vigilancia y control para verificar el cumplimiento por la persona trabajadora de sus obligaciones y deberes laborales, incluida la utilización de medios telemáticos". Estos medios "deberán garantizar el derecho a la intimidad y la protección de datos".

Esta ley vuelve a repetir que la empresa no podrá exigir la instalación de programas o aplicaciones en dispositivos propiedad de la persona trabajadora, aunque sí en los de la empresa.

Para comprobar este extremo, el sistema debe pasar lo que los juristas conocen como “test de proporcionalidad”. Además, para que estos sistemas sean legales, la compañía debe ser transparente e informar a la plantilla de su existencia, “así como del funcionamiento, los datos que recaba y las posibles consecuencias”.

Se trata de un elemento importante, ya que, en caso de llegar a un eventual juicio, los tribunales podrán impugnar posibles decisiones disciplinarias si consideran que, o bien no se había informado correctamente a los trabajadores, o bien que la medida es demasiado invasiva. Un escenario más que probable teniendo en cuenta la creciente sensibilización de los jueces respecto a este tipo de asuntos.

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¿Puede una empresa despedir a un trabajador por un descenso de su productividad en base a los datos recabados por una herramienta tecnológica?

En base a datos de varios abogados, la respuesta es que sí, pero siempre y cuando se cumplan ciertos requisitos.

1. El objetivo de eficiencia fijado sea lógico y razonable. 

2. La bajada sea constante y no fruto de un momento puntual. 

3. El rendimiento del empleado sancionado sea notablemente inferior al del resto de sus compañeros.

Además, los abogados advierten que, al valorar el rendimiento, este tipo de dispositivos pueden incurrir en tratos discriminatorios. Por ejemplo, si no tienen en cuenta una discapacidad o una jornada reducida por cuidado de menores. Para evitarlo, la compañía “debe asegurarse de que el sistema tiene en cuenta la realidad de cada empleado”.

Una medida de control excesivamente invasiva o que fije objetivos imposiblespodría generar una presión muy grande sobre la plantilla”, y vulnerar de esta forma la ley de prevención de riesgos laborales. Concretamente, los letrados se refieren a los riesgos psicosociales (estrés o ansiedad, entre otros), que la empresa está obligada a evitar o, al menos, mitigar. 

Las sanciones que prevé la normativa en este sentido son de entre 6.000 y 187.000 euros en los casos más graves.

Las tecnologías ofrecen muchos y nuevos mecanismos de control, por esto los derechos fundamentales deben ser tutelados con aún más firmeza. Como bien resume el abogado Pere Rius, experto en derecho de las tecnologías de la información, “el derecho del empresario no puede sobrepasar nunca los derechos fundamentales del trabajador”.

 

 

 

 

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