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El estado de flujo dispara los niveles de productividad

 Una persona entra en estado de flujo cuando se involucra tanto en su tarea... • ...que prácticamente no existe nada más • ¿Cuáles son los elementos claves para llegar a ese nivel?

Considerando que el concepto "flow" (fluir, en inglés) surge en el marco de la psicología positiva, cuando Stefan Falk era vicepresidente de Ericsson decidió aplicar los principios de esta filosofía para lograr el compromiso de sus empleados. La experiencia fue tan satisfactoria que, cuando en 2003 se fue a trabajar a Green Cargo, una de las mayores empresas de transporte y logística de Escandinavia, desarrolló una cultura corporativa basada en el flow.

Un año después de implementarla, Green Cargo incrementó sustancialmente sus beneficios. Hoy, el libro Flow: The Psychology of Optimal Experience, escrito por Mihaly Csikszentmihalyi, considerado el padre del flow, es de lectura obligada para todos los directivos de la empresa.

Según Csikszentmihalyi, el flow es una profunda sensación de agrado y satisfacción que se puede experimentar realizando cualquier actividad, también en el trabajo. Y los beneficios del flow para la empresa son evidentes: tener empleados satisfechos mejora el clima laboral, incrementa la productividad y, por consiguiente, optimiza los resultados económicos.

En la nota títulada "The science behind flow at work", desarrollada por Alberto Ribera, profesor de IESE Business School y Lucía Ceja, se explica cómo promover el flow dentro de la empresa, destacando que para alcanzarlo es necesario primero tener objetivos claros y recibir feedback relevante de la tarea que se está desempeñando.

"Un empleado feliz es más productivo, comprometido, creativo e innovador"

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Y es que el flujo tiene mucho que ver con el placer. Para Manu Romero, fundador de la startup Departamento de Felicidad, un trabajador que fluye es un trabajador feliz, con el impacto que para cualquier organización supone contar con un profesional así en sus filas. "Diversos estudios y experiencias profesionales confirman que un empleado feliz es más productivo, comprometido, creativo e innovador, lo que da lugar a mejores resultados de negocio, mayores ventas y mejores calificaciones de los clientes", asegura.

Quizá feliz, sí, pero también sacrificado. Porque la satisfacción que proporciona ese 'fluir' va frecuentemente acompañada de atracones de trabajo que harían explotar cualquier dispositivo de registro de horario. De hecho, que a un trabajador se le pasen las horas en un suspiro, sin apenas darse cuenta de que el cansancio empieza a hacer mella en él, es un claro síntoma de que está empezando a fluir.

Claro que sarna con gusto no pica. Y es que, advierte Pilar Jericó, el esfuerzo es un requisito innegociable para llegar hasta ese punto de excelencia. "Las cosas que valen la pena siempre requieren esfuerzo, especialmente al principio. En esas fases iniciales el trabajo duro es lo más importante. Pones mucho empeño porque llegar al objetivo es tu máxima motivación, tu sueño o porque te pagan por ello. Pero después, llega un momento en el que de tanto aplicarte en la tarea desarrollas cierta maestría en ella, y ahí es cuando comienzas a fluir".

Naturalmente, que te guste lo que haces es un plus. "Tener la oportunidad de desarrollar aquellas actividades en las cuales nos sentimos más realizados nos ayuda a disfrutar de nuestro puesto de trabajo", dice Manu Romero. ¿Quiere decir esto que quedamos exentos de hacer aquellas otras partes del trabajo que nos resultan menos apetecibles? Desde luego que no, puntualiza este experto. "Pero el prisma es totalmente distinto cuando sabes que esas otras cosas forman parte de unas responsabilidades que, en términos globales, te satisfacen".

Tres claves para experiementar el flow

Para integrar el flow en la rutina, toda persona debe conocer sus fortalezas y hallar la forma de sacarles el máximo partido, siendo proactivos y buscando nuevos retos cada día.

Identificar fortalezas: Se puede lograr mediante un examen introspectivo, en el que la persona reflexiona sobre las fortalezas que la hacen ser exitosa, y a través de un análisis externo, en los que sus cercanos le señalen situaciones en las que utiliza el máximo de su potencialidad. En ambos casos, resulta útil componer un autorretrato en términos positivos a partir de la información recogida.

Ser proactivo: Quienes experimentan el flow en el trabajo perciben su empleo como una "llamada" y sienten que con él aportan valor al mundo. Estas personas se apasionan por lo que hacen e identifican continuamente nuevos retos que les permitan utilizar sus capacidades al máximo. No se limitan a hacer lo que se espera de ellas, sino que intentan ir más allá: son curiosas y buscan nuevas responsabilidades y formas de hacer mejor su trabajo.

Focalizar la atención: Moldea la vida de acuerdo con aquello que focaliza su atención. Normalmente, se dedica más atención a lo que gusta, pero esta relación también funciona al revés: conseguir que guste aquello a lo que se presta más atención. Por eso, una buena estrategia para aumentar las experiencias de flow consiste en invertir energía en lo que crea puede potenciar su desarrollo, aunque al principio no le interese especialmente.

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Empresas sin flow

En las cosas del fluir no todo depende exclusivamente del protagonista. El entorno puede tener una influencia notable. Positiva o negativa. "La empresa ha de saber que no desmotivar a sus empleados es rentable, que sus empleados (algunos) saben hacer bien las cosas y que para que, además, quieran hacerlas tienen que poder utilizar sus habilidades y su talento", comenta Luis Colmenero, creador de la marca Coachingümer. Según este coach, "cuando te complican las cosas en el trabajo y tu única emoción es la de no querer volver el día siguiente, es imposible que se de el estado de flujo".

"Cuando te complican las cosas en el trabajo y tu única emoción es la de no querer volver el día siguiente, es imposible que se de el estado de flujo"

El problema, tercia el canario Honorio Jorge, está en que en muchos casos las propias dinámicas laborales dificultan esa manera de funcionar. "Imaginemos a un trabajador que en pleno estado de flujo es interrumpido por la asignación de un nuevo encargo... Esto tiene un impacto negativo en la productividad, y está relacionado con una mala planificación y con el hecho de que en muchas organizaciones lo urgente se come a lo importante de forma recurrente".

También el espacio físico juega su papel. Los 'fluyentes' necesitan cierto aislamiento y alejarse de las distracciones para entrar en modo flow. Unas condiciones que parecen chocar con las últimas tendencias en diseño de oficinas. "Los espacios operativos diáfanos, por ejemplo, aportan muchos beneficios a las empresas en cuanto a la cohesión del equipo, pero no son los más adecuados para la realización de determinadas labores para las que se necesita mucha concentración", reconoce Jorge.

¿Qué pueden hacer las empresas para ayudar a sus trabajadores a alcanzar ese Nirvana productivo? "Facilitarles que hagan aquello en lo que son realmente buenos y que disfrutan haciendo; definir objetivos claros y alcanzables a los que se pueda dar seguimiento; trabajar por dichos objetivos, impulsando la autogestión del tiempo, y reconocer los logros", sintetiza Manu Romero.

La empresa puede allanar el camino poniendo las condiciones adecuadas. Pero al final es el profesional quien debe cruzar ese umbral por propia iniciativa. Luis Colmenero: "Si somos buenos en lo que hacemos, si a la vez estamos motivados y podemos emplear nuestros recursos, el desempeño en nuestro trabajo será el óptimo y rentable para nuestra empresa. Porque cuando estamos sumergidos en una tarea por la pura satisfacción de hacerla bien, es cuando nos suele salir mejor".

 

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